La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) exigió este lunes al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que pongan fin a los casos de acoso sexual “desenfrenado”, la negligencia médica y represalias contra mujeres transgénero en un centro de detención en Nuevo México.

En una carta enviada a ICE tras realizar una investigación de lo que ocurre en el Centro de Procesamiento del Condado de Otero, ACLU asegura que los inmigrantes recluidos en este recinto sufren un “trato humillante y degradante” por parte de guardias y personal médico que pone en “peligro” su seguridad y bienestar.

ACLU, así como organizaciones como Americas Immigrant Advocacy Center y Santa Fe Dreamers Project, entrevistaron en este centro a reclusos homosexuales y mujeres transgénero, que les relataron que sufren acoso frecuente, les niegan medicamentos y los aislan para disuadirlos de emitir quejas, señala el grupo en un comunicado,

ACLU pide una investigación sobre las quejas de los reos afectados por estas prácticas, las que, aseguran, violan la política de ICE de prohibir la discriminación y el hostigamiento contra cualquier persona por su orientación sexual o identidad de género.

“Cuando los funcionarios de ICE redactaron sus propias políticas, reconocieron que los inmigrantes transgénero y los homosexuales se encuentran entre las personas más vulnerables bajo su custodia, pero la forma en que el personal trata a estas personas muestra una total falta de consideración por su humanidad”, indicó el abogado del Proyecto Santa Fe Dreamers, Héctor Ruiz.

Esta denuncia llega después de que la mujer transgénero Roxana Hernández perdiese la vida en un centro de detención en Nuevo México en mayo pasado por deshidratación y tras recibir fuertes golpes mientras estaba en custodia de ICE.

El caso de la hondureña, de 33 años, cobró notoriedad ya que se trataba de una de las integrantes de la llamada caravana de migrantes que llegó a Estados Unidos la pasada primavera.

Entre las peticiones de ACLU se incluyen la capacitación del personal sobre cómo comunicarse e interactuar respetuosamente con mujeres transgénero y hombres homosexuales, detener la práctica de colocarlos en régimen de aislamiento como represalia y brindarles atención médica adecuada y oportuna.

“Espero que aprovechen esta oportunidad para reunirse con nosotros y llevar la discusión hacia soluciones específicas que respeten la dignidad de las personas LGBT bajo su custodia“, expresó Nicolás Palazzo, abogado y miembro fronterizo de HIAS (Americas Immigrant Advocacy Center).

Un hombre homosexual de 20 años al que la ACLU identificó como “W” relató que huyó de la persecución en Honduras, pero al ser recluido tres meses en Otero dijo haber sido víctima de vejaciones.

“Durante los tres meses que estuve detenido en Otero fui tocado a tientas en repetidas ocasiones mientras dormía, me pidieron que hiciera favores sexuales a cambio de comida, recibí insultos verbales de otros detenidos”, relató.

El inmigrante, que ya fue liberado, explicó además que cuando se quejó le dejaron en régimen de aislamiento por cinco días y le amenazaron con un nuevo castigo si insistía en sus denuncias.

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